viernes, 3 de noviembre de 2006

Ser

La sartén salió del limpia-vajillas pensándose que era una guitarra eléctrica a la cual habían quitado las cuerdas. Estaba tan segura que no paraba de insistir a la batería de cocina para que tocara en su grupo. Todos los demás utensilios de cocina la miraban con compasión porque era una sartén vieja y quemada. Sólo una olla, que la respetaba mucho, la hizo sentar y le explicó como era una guitarra eléctrica y porqué ella nunca lo había sido nunca. La sartén escuchó en silencio y, después, poco a poco, se fue repasando el mango, los bordes... e iba viendo que, efectivamente, no era una guitarra eléctrica ya que no tenía ni clavijas, ni cuerdas, ni forma de guitarra eléctrica. Mientras hacia eso fue perdiendo la alegría que la caracterizaba y dejó caer un par de lágrimas. La olla la abrazó amorosamente y le digo:

- Ves ahora lo que eres
- Si, soy una raqueta de ping-pon.

3 comentarios:

querida_enemiga dijo...

Si pudieses prestarme esa olla para que le explique a mi bolígrafo que no es un micrófono...

Bon dia!

neblina dijo...

Ay, pues que tu olla no se acerque a mi cepillo de pelo, que no tengo otro micro de "superestrelladekaraoke"!!

Sir Villet dijo...

Querida_enemiga: La olla tiene trabajo, parece. Un amigo me la pide para que convenza a su lavadora... se cree trituradora y sus pantalones nunca serán los mismos.

Neblina: Grábese en día, hágame ese favor. Si hace falta me puede comprometer a otro premio.