martes, 14 de noviembre de 2006

Lecturas para el baño I

El Libro de las cosas inútiles o lecturas para el baño existe. La última vez que lo encontré tenía 388 páginas y estaba recopilado por un tal Morphynoman. En su hombre retomo esa sana costumbre de seleccionar partes de libros para leerlos en el excusado. Está primera cita es, en honor a su creador, del libro original. Para debate queda si es correcto o no leer en el baño (y el dejar libros). Si alguien desea poseer esta obra es, hasta el punto que yo conozco, de libre distribución y se la puedo mandar. Sólo envíe un mensaje a takolandia@gmail.com

Lector, lectora: algunos autores te ruegan que no prestes sus libros a nadie, porque, prestándolos, pones a tus amigos en condiciones de que no necesiten comprarlos, con lo cual el escritor sale perjudicado en sus intereses.
Yo, que tengo los mismos intereses que los demás autores, te ruego todo lo contrario, esto es: que prestes en cuanto lo leas el presente libro.
Como la persona a quien se lo dejes no te lo devolverá, tú te apresurarás a comprar otro ejemplar inmediatamente.
También ese segundo ejemplar debes prestarlo y adquirir un tercero y prestarlo; y adquirir otro más y prestarlo también...
Con tal sistema, a pocos amigos que tengas a quienes acostumbres a prestar libros, yo haré un buen negocio y te quedaré agradecidísimo.

Enrique Jardiel Poncela, Amor se escribe sin hache, 1928

3 comentarios:

querida_enemiga dijo...

¡Hum! Interesantísima teoría... Y muestra inequívoca de que no soy la única a quien no le devuelven los libros prestados... Por eso soy tan reacia a dejarlos, ni que sea a familiares cercanos.

En cuanto a lecturas en el baño, nunca llevo nada que leer allí, pero como creo que hablar de este tema es excesivamente poco glamuroso, lo voy a dejar aquí. PUNTO FINAL.

Sir Villet dijo...

Yo tengo libros firmados por personas que desconozco. Alguna dedicatoria es preciosa.

Si usted no quiere comentar lo otro, no seré yo quién le lleve la contraria.

neblina dijo...

A mi me encanta prestar libros, pero que me los devuelvan...

Además si me prestan uno y me gusta, normalmente me lo compro, pero esta teoría me parece muy buena excepto para el pobre pringao que se compra 70 veces el mismo libro...