GPS
La DGT (estamos de acrónimos) NO aconseja este post.
El Sistema de Posicionamiento Global es conocido por todos. Sobertodo desde que florecen (para algo estamos en primavera, ¿o no?) los aparatos para no perderse (sí, esos aparatos que tiras por la ventana la decimonovena vez que dicen gire a la derecha... una derecha que NO existe).
Como persona sensible a los cambios tecnológicos y, tras demostrar mi dominio de las máquinas amaestrando a la máquina de café de mi trabajo y a la fotocopiadora de mi papelería particular, no podía pasar por alto tal maravilla y me he comprando un GPS.
El primer momento de duda ha surgido a la hora de establecer su localización. Por suerte disponía de la herramienta necesaria.
Un día prometo explicar el juego del celo.
O debatir sobre: el celo, manual de uso y disfrute.
Mmmmm... como que no.
Ahí, a la altura de los ojos.
Si haces clic lo verás en grande y verás los detallitos.
Vale: hay alguna falta de información.
Pero los puntos de referencia están claros.
Y hay pocas opciones de error.
El tesoro está siempre en la X.
De repente me ha venido un poema sobre un pirata.
Pero mi GPS siempre me lleva a mi destino.


