martes, 31 de julio de 2007

La muerte de Julio.

Un pequeño interludio musical...

Si tuviera los contactos adecuados hoy sería su día prefecto.

Claro que también debe cuidar sus compañías: puede releer el título.

Pero, en general como concepto, bien encarado hoy podría ser el inicio de una época (quizás corta) de felicidad absoluta o algo parecido, aunque sea un simulacro de ella.

Yo mismo voy a intentarlo.

Primero debe usted escribir un deseo en un papel.

Como usted sabe los genios, los demonios y los legisladores (por citar tres elementos que puedan cumplir sus deseos) pueden ser, técnicamente hablando, unos tocapelotas (o tocaovarios). Así, pues, se trata de expresar su deseo de manera que no exista ninguna opción de malentendido. Si puede, además, debe usted eliminar el factor azar.

Entonces es sencillo. Basta con escribir su deseo en letra normativa, de manera precisa y añadiendo bosque para que tape el árbol. De muestra un botón.

Cuando más largo: mejor.
Puede usted añadir deseos secundarios.

Añada su gobierno, unos cuantos detallitos.

Y aproveche su contacto (o que hoy todo el mundo tiene prisa) para obtener una firma.


El caso es que obtenga usted la firma… luego en Agosto a ver quién tiene narices a solucionar el tema. A mi seguro que no me toca. O si.

En fin… ¡Felices vacaciones, César!... los que mantendremos el país (llámalo país, llámalo X) te saludan...

4 comentarios:

Antígona dijo...

Sir Villet, si es Ud. capaz de cobrar ese millón de euros yo me hago acróbata de circo...

(mmm, creo que voy a ir ensayando... a ver si me sale el pino puente...)

A sus pies, caballero

El veí de dalt dijo...

¡Y que viva Cuenca, caramba!

Sir Villet dijo...

Antígona

¿Como van esos ensayos? :P

Suyo

El veí de dalt

¡¡VIVAAAAAAAAA!!

Ole

Duschgel dijo...

¡Y vivan las paranoias también! :P

A sus pies.