In, Inde, Independència
¿Ahora que ya me he empadronado puedo declarar mi independencia?
A ver… independencia, independencia… ¿republica federal oligárquica? Vale, quizá dictadura. Me encanta esa palabra por sus connotaciones. Las políticas no, las otras.
Rebobinemos, que nos perdemos.
Desde que vivo en mi pequeño hogar he notado unos cambios quasi-significativos (una lista, para variar).
- He subido mi experiencia en cocina, llegando a nivel de olla-express1 (muy rolera esta frase, ¿no?) y debo ser uno de los pocos que llevan la comida a sus padres y no al revés. El sábado o el domingo por la mañana, mientras alguna de las mil repeticiones de Pressing Catch está de fondo, han sido ascendidos a días de cocineo2.
- Una vecina se cabreó conmigo por el ruido que hacen mis hijos y mi taladro3. Así empezó una curiosa conversación. “Yo no tengo taladro”, “Entonces ¿tampoco tienes hijos”, “A ver como tener, tengo”, “¿Taladro o hijos?” Todo careció de importancia cuando observe que se quejaba de días en los que yo estaba de vacaciones y concluí “seguramente escuchó a alguien que me estaba robando”. La mujer quedó la mar de tranquila.
- He observado lo absurdo de hablar de mi independencia a mis amigos4, que llevan años en ello. Pero ellos no tienen un mago y un dragón en su comedor. Yo si.
- Si, es el peor momento del universo para comprar. Más incluso que al reventar la crisis. Para chulo, chulo…
- Haga lo que haga, ponga lo que ponga siempre alguien opinará lo contrario5.
Y alguna cosa más: pero… espero volver para escribirla.
1.- Cocinar con olla express sin leer las instrucciones: ese deporte de riesgo,
2.- Lema: cuatro fogones no es suficiente.
3.- Inserte su juego de palabras aquí.
4.- Pendientes de sus pendientes en pendiente
5.- Excepción a la regla: el sofá es amado por todos.
A ver… independencia, independencia… ¿republica federal oligárquica? Vale, quizá dictadura. Me encanta esa palabra por sus connotaciones. Las políticas no, las otras.
Rebobinemos, que nos perdemos.
Desde que vivo en mi pequeño hogar he notado unos cambios quasi-significativos (una lista, para variar).
- He subido mi experiencia en cocina, llegando a nivel de olla-express1 (muy rolera esta frase, ¿no?) y debo ser uno de los pocos que llevan la comida a sus padres y no al revés. El sábado o el domingo por la mañana, mientras alguna de las mil repeticiones de Pressing Catch está de fondo, han sido ascendidos a días de cocineo2.
- Una vecina se cabreó conmigo por el ruido que hacen mis hijos y mi taladro3. Así empezó una curiosa conversación. “Yo no tengo taladro”, “Entonces ¿tampoco tienes hijos”, “A ver como tener, tengo”, “¿Taladro o hijos?” Todo careció de importancia cuando observe que se quejaba de días en los que yo estaba de vacaciones y concluí “seguramente escuchó a alguien que me estaba robando”. La mujer quedó la mar de tranquila.
- He observado lo absurdo de hablar de mi independencia a mis amigos4, que llevan años en ello. Pero ellos no tienen un mago y un dragón en su comedor. Yo si.
- Si, es el peor momento del universo para comprar. Más incluso que al reventar la crisis. Para chulo, chulo…
- Haga lo que haga, ponga lo que ponga siempre alguien opinará lo contrario5.
Y alguna cosa más: pero… espero volver para escribirla.
1.- Cocinar con olla express sin leer las instrucciones: ese deporte de riesgo,
2.- Lema: cuatro fogones no es suficiente.
3.- Inserte su juego de palabras aquí.
4.- Pendientes de sus pendientes en pendiente
5.- Excepción a la regla: el sofá es amado por todos.








0 Di la tuya:
Publicar un comentario en la entrada